viernes, 8 de septiembre de 2017

Conspiración y Destino del Alma

A: L:. G:. D:. G:. A:. D:. U:.

Felas du Richard

El ser humano para su manifestación en este plano requiere de una amalgama energética de cuerpo físico y cuerpo anímico inter-penetrado de una esencia espiritual emanado más allá de la energía. Una trilogía de lo que convencionalmente se ha clasificado como cuerpo, alma y espíritu. El espíritu correspondería a la esencia, el alma al fondo y el físico a la forma de la manifestación.

               Espíritu        (Ains):       Conciencia, voluntad.
               Alma       (Energía):       Emociones, sentimientos, mente, intuición.
               Cuerpo    (Materia):       Anatomía, fisiología, morfología.

De la esencia es casi nada lo que pueda decirse por concernir a la dimensión de lo divino aunque muchos comerciantes de la supuesta verdad absoluta han inferido y hasta especulado sobre “Algo” muy sobrenatural que se escapa de los confines de la mente. Han creado volúmenes de mentiras y poderosas organizaciones con el único fin de manipular la conciencia humana a cambio, básicamente, de dinero, poder y cultos elitistas.


Grupos filosóficos y pseudo religiosos continúan jugando con la dignidad y la ignorancia humana, enriqueciéndose bajo la veneración de dioses falsos, apoyados por la ingenuidad de la inocencia cognoscitiva. Y aunque muchos de estos mercantilistas desde su vértice estructural, como el Vaticano, conocen el tamaño de la comedia, continúan alimentando irresponsablemente el obscurantismo humano, conociendo perfectamente el eco de la quimera, y el abominable fundamento y desenlace de sus absurdas manipulaciones.


¿Qué es el alma?
El alma es un recipiente sutil de códigos que anima la estabilidad humana y el inexorable efecto evolutivo, influyendo notablemente en la estabilidad y calidad celular. Cientos de tratados se han escrito por un sinnúmero de pensadores de todas las épocas sobre el alma y el cuestionamiento humano.

"El pensamiento occidental recayó en el dualismo entre cuerpo y alma:

  • Descartes define alma como cosa pensante opuesta a cosa "extensa" (res cogitans versus res extensa).
  • Baruch Spinoza habla del alma como atributo y modo de la substancia divina.
  • Leibniz la llama mónada cerrada en sí misma.
  • Theodor Lessing, la define como aspiración infinita.
  • Kant la califica de imposibilidad de aprender lo absoluto.
  • Fichte, la define como saber y acción.
  • Hegel dice que el alma es el autodesarrollo de la idea.
  • Friedrich Schelling la define como potencia mística.
  • Nietzsche considera el alma como invención y ente imaginario del común de la gente, que ayuda a fortalecer las creencias de la existencia de un dios o, más específicamente, de "Dios".
  • Freud, como diferencia entre el "yo" y el "super-yo".
  • Jaspers la define como "existencialidad".
  • Ernst Bloch la ve como realización originaria del futuro." 


Las definiciones dogmáticas del Magisterio de la Iglesia Católica tratan principalmente de las relaciones entre alma y cuerpo. Las principales se resumen:


  • El hombre tiene una sola alma (ψυχή)
  • El alma (anima intellectiva) existe en cada hombre como individualmente distinta y es inmortal en esta diversidad individual.
  • El alma (anima intellectiva) es forma corporis por sí misma.
  • Del Papa Juan XXIII: El alma puede tener la visión plena de Dios, sólo después de la muerte.
  • El alma es creada e infundida inmediatamente por Dios en el momento de la concepción.
  • El alma no pertenece a la substancia divina.
  • El alma no lleva una existencia pre-corporal. El alma no tiene un origen material.
  • Ella constituye el principio vital del hombre. Es superior al cuerpo. Su espiritualidad puede ser demostrada.

El Concilio Vaticano II supera el esquema alma-cuerpo y habla de persona. "El hombre es uno en cuerpo y alma y transciende en su interioridad la totalidad de las cosas..."


El Papa Juan Pablo II en locución dominical, publicada en L'Osservatore Romano (14/01/1990), dijo que "los animales poseen un soplo vital recibido de Dios", citando los Salmos 103 y 104, siéndoles reconocida, por tanto, el 'alma sensitiva' (griego 'pneuma', soplo, aire), sin olvidar que el vocablo 'animal' proviene del latín 'anima' (alma). "Los animales poseen un alma y los seres humanos deben amar y sentirse solidarios con nuestros hermanos menores". Parece ser que los animales menores dado su origen específico y misterioso tienen su propia alma grupal.

En otras culturas como la asiática, la africana, y la americana,  se encuentra un concepto de alma analógicamente similar al concepto desarrollado por las religiones del grupo judeocristiano (incluyendo el Islam como apéndice del judaísmo) y la filosofía europea.

El alma, desde el punto de vista védico es El Ser, que por naturaleza es eterno, sin nacimiento ni muerte, sin principio ni fin, de matriz diferente a la del cuerpo físico y que posee “conciencia propia”.

La ciencia material o la que estudia los fenómenos físicos o materiales, es limitada porque generalmente se abstiene de estudiar fenómenos espirituales ya que su naturaleza es diferente a la física.

El budismo enseña que todas las cosas son cambiantes en un constante estado de flujo. Todo es pasajero y no existe algo perenne. Eso vale para todo el cosmos y por ende a la humanidad. No existe un "Yo" permanente.

El Anātman expresa en esencia la idea budista de aquel continuo cambio. El error de creer en un "Yo" permanente es la fuente de los conflictos humanos y de los deseos mundanos. El apego a los defectos de la existencia cíclica está  asociada a múltiples reencarnaciones o samsara." 1


Según las acepciones a través del movimiento cultural, todos los tratadistas de alguna forma coinciden en concebir el alma como un ente etéreo, dinámico y esencial para la manifestación humana. Consideran el alma como un recurso aportado por Dios, inmortal y determinante.

El alma es una energía poderosa e imprescindible. Como energía, es teóricamente inmortal ya que por leyes de la física se conoce que la energía es cinética y simultáneamente potencial como materia prima animada de la manifestación, sin origen ni final identificado, perteneciendo a los designios y grandes enigmas de lo inaccesible. Pero, ¿puede el alma ser manipulada, fragmentada y perecedera?

A través del alma sentimos, manifestamos emociones que van desde el afecto hasta la codicia, pensamos gracias a la incorporación de esferas mentales, presentimos, intuimos, acertamos y nos equivocamos. El alma es un elemento muy valioso del ADN anímico implantado en los seres humanos con fines evolutivos y de estabilidad. Es el fondo de la existencia.

¿Cómo nos integramos holísticamente?
Todos los seres humanos nacemos desde una esfera femenina llamada óvulo que contiene un pronúcleo esferoidal que alberga la chispa anímica, hasta 46 cromosomas y dos puntos magnéticos más una membrana que protege y sostiene. En el momento del apareamiento el óvulo se rodea de miles de espermatozoides pero pre-selecciona, mediante frecuencia vibracional a un muy pequeño y selecto grupo de espermatozoides. 


De éstos el pronúcleo selecciona normalmente un solo espermatozoide que al ingresar al óvulo abandona su cola y su cabeza se expande exactamente al tamaño de la esfera pronuclear. Comienza a incorporarse al pronúcleo formando una vesica piscis y de inmediato el cigoto. El espermatozoide asignado puede contener hasta 22+1 cromosomas; en caso de una diferencia cromosomática esta es aportada por el pronúcleo femenino. El óvulo selecciona de manera automática e inteligente su complemento ideal.

El alma entonces, es una chispa vital anímica implantada en el óvulo femenino. Esta chispa dinámica comienza a hacer presencia desde el momento que se forma el cigoto y se comienza a desarrollar el embrión de un ser vivo, lo que explica el efecto emocional del feto al contaminarse internamente con modelos de comportamiento de su mundo exterior.

A este “nuevo” Ser, una vez separado del cordón umbilical que lo mantiene unido a la madre, se le implanta la sublime esencia espiritual de su asignado holograma divino.

El alma -en proceso de estructuración- desde ese instante continuará alimentándose de experiencias, creencias, miedos, engaños y supuestas realidades de la matrix socio cultural planetaria, hasta el último día de su programación existencial.

El cuerpo físico se va oxidando debido básicamente al stress, a la presencia de radicales libres, a las influencias de geopatías y a la calidad del agua que rodea la célula.

Aunque no todas las almas son iguales, la mayoría se van depurando adquiriendo experiencias, aprendizajes y comportamientos modificados, convirtiéndose en cuerpos sutiles o receptáculos energéticos cada vez más valiosos.

¿Qué pasa aquí y más allá?
Hasta ahora todo es un posible periplo de felicidad; sin embargo, comienzan a emerger los engaños existenciales por entidades encargadas de ocultar la verdad, implicando la imperiosa necesidad de revisar los conceptos tradicionales de aprendizaje y evolución, Karma y reencarnación, túnel de luz, personajes “celestiales” y sus anexos.

Supuestamente desencarnamos y nos dirigimos por un túnel de luz hacia un jardín de belleza y paz, donde repasamos toda una ecuación de vivencias y ataduras kármicas, asistidos por seres luminiscentes y parientes de otrora que engalanan un plan deídico y reconfortante, para luego regresar a reencarnar una, dos... y cientos de veces que fueren necesarias hasta alcanzar planos dimensionales angelicales, planos los cuales nadie garantiza que alcancemos en un espacio de eternidad.

Realmente NO morimos; solo continuamos; el proceso de desencarnar es una etapa sublime hacia un ascenso evolutivo. SI transitamos dicho túnel de luz y SI reencarnamos.

Pero ¿por qué y para qué? ¿Cuál es la idea de ir y venir innumerable número de veces, sin memoria, a repetir la misma tarea y perder el aprendizaje adquirido? ¿Qué sentido tiene, y donde se encuentran las sagradas variables de la justicia y la evolución? ¿Por qué este absurdo y cada vez más lento progreso planetario?

En un orden de lógicas observaciones es imposible certificar que ciclos recidivantes de retorno, sin memoria experimental, equivalgan a lapsos ordenados y divinos de evolución. Es equivalente a repetir siempre la tarea comenzando en cero.


¿Qué es tan importante y difícil de asimilar que necesitamos permanecer en la rueda del sansara? ¿Quién diseñó ese lúdico paraíso del túnel de luz y con qué motivo? ¿Es posible evolucionar sin acumular experiencia con un solo destello de iluminación?

Lo que realmente sucede es que élites de la Tierra y seres extraterrestres nos hacen creer que Dios nos hizo. Nos hipnotizan con religiones y proyecciones de vírgenes y “santos” en nombre de un supuesto “ser de luz, de amor y de bondad” quien definitiva y absolutamente NO es el verdadero D´s arquetipo de la grandeza o supremo Emanador de la vida, origen y fuente de la divinidad.

Ojo de Horus: annunaki  con piel reptiloide

Entidades arcónticas actuando como vampiros energéticos nos hacen culpables de sus malintencionadas maquinaciones, aprovechándose de nuestras debilidades y de la matrix impuesta para  manejar, distraer y dominar nuestros actos. Los reptilianos convirtieron nuestra mente en un programa a su servicio apoyados en una matrix de vicios, creencias e indiferencias. Nos inducen a creer y adorar dioses falsos para beneficio de su propio ego, potestad y alimento. Sencillamente, la evolución humana ha sido re-creada, detenida y maniobrada por reptilianos.

El alma abandona el cuerpo en estado cataléptico a través de los hemisferios cerebrales buscando regresar a su fuente pero es interceptada al final del túnel por “energías arcónticas” satánicas antes de alcanzar su objetivo. El túnel de luz es una verdadera trampa de ilusión energética. Estas incómodas entidades utilizan un tipo de física interdimensional para robar nuestras almas apoderándose de tan valiosa sumatoria de códigos vivenciales, haciéndonos regresar vacíos de experiencia y sin esferas mentales.
  
Estos malévolos personajes trabajan para entidades extraterrestres identificadas como draconianos y annunakis de naturaleza y configuración reptiloide, quienes capturan el valioso código o contenido experimental del alma humana para sus obscuros proyectos de inmortalidad y para inyectar rasgos negativos en los clones grises, sus más fieles y desalmados sirvientes.

Estas pequeñas entidades grises son como zombies sin conciencia que trabajan para macabros propósitos reptiloides siendo quienes con mayor frecuencia circulan por el espacio aéreo y marítimo de nuestro planeta en naves lentiloides u ovnis, responsables del mayor número de abducciones y desaparición de niños y animales.


Otro objetivo de borrar la memoria humana al interceptar nuestras almas obedece a que de esta manera no recordemos absolutamente nada de tan letal y aberrante proceso de hurto reiterado de nuestras almas y por ende de nuestra evolución. Por este insospechable motivo permanecemos en la rueda del sansara o círculo vicioso de reencarnaciones, repitiendo las mismas falencias y continuados errores de anteriores vidas, sin alcance dimensional alguno, siendo la causa primordial de las depresiones y psicopatías humanas.

Estos siniestros raptores son los famosos “ángeles” bíblicos que desde hace cientos de años pululan y manipulan a la humanidad haciéndose reconocer y venerar como dioses, como el impostor dios Jehova, Yavé o Enlil, presentes en culturas como la babilónica, la griega, la azteca, la maya y otras tantas en la geografía planetaria.


La mayoría de abducciones controladas y autorizadas por reptilianos, son cada vez más frecuentes y obedecen a interceptar  e intervenir primordialmente el sutil ADN del alma -pues ya dominan nuestro código genético- sin contar otra serie de sus temibles y macabros  objetivos y actividades de barbarie  continuada. 


La idea de la mayoría de estas tinieblas del espacio exterior, quienes hoy se encuentran cientos de ellos en el centro de la Tierra, en el fondo de los mares y en el área 51, es apoderarse del planeta y estancar nuestra evolución, contando simultáneamente del beneplácito y apoyo de reconocidas élites gubernamentales, muchas de estirpe annunaki y sangre sumeria.

La presencia de ovnis surcando los cielos terráqueos y en la superficie lunar no es un juego, es una delicada realidad que se expande a pasos gigantescos, aprovechando el adormecimiento de la conciencia por efecto distractor de la vulgar mátrix que deliberadamente nos han instalado.


Por supuesto, hay otras civilizaciones (inclusive reptiloides) del espacio exterior más evolucionadas científica y espiritualmente con fines benéficos y posiblemente altruistas como los habitantes de Las Pléyades, Los Arcturianos o los seres de Andrómeda. Pero estos seres respetando las normas galácticas amor incondicional sin intervención, no se entrometen activamente en la raza humana y menos en actividades obscuras y satánicas. Los contactos con estos seres superiores son poco frecuentes y selectivos, lo que implica tener mucho cuidado y precaución ante situaciones o contactos comprometedores de esta magnitud.

Personajes extraterrestres como Enki y Enlil (hermanastros actualmente en conflicto) han venido sometiendo de manera muy controversial y a manera de dioses sumerios a los habitantes de la Tierra desde la más remota antigüedad. Esta intervención puede observarse en nuestros libros sagrados como la Biblia, el Popol vuh, el libro Egipcio de los Muertos, el Ramayana y el Mahabharatha.

El mismo Enki manipuló genéticamente el ADN del homo erectus creado con anterioridad en el planeta Tierra por seres de Lyra, para llevarlo al estado de homo neandertalis (hasta llegar al Homo Sapiens) con el objetivo de crear en su momento una nueva raza de esclavos útiles como mineros para la extracción de oro y cuarzos, productos estos que junto con las almas son los tesoros exclusivamente más apetecidos de estos consabidos dioses.

La famosa evolución del hombre primitivo hasta llegar al humano actual fue solo un truco de ingeniería genética reptiloide por seres provenientes principalmente de Nibiru y de Orion. En ningún momento fue una reacción evolutiva natural como nuestros científicos equivocadamente piensan y así nos lo han hecho creer.

El concepto evolucionista que apoya muchas de nuestras premisas científicas requiere ser revisado, necesitándose para ello mentes más abiertas y conocimientos de la realidad más actualizados.


Y qué decir del Karma o aplicación de la ley de causa y efecto, donde la deuda de lo que se haga mal o bien, más los intereses, debe ser inexorablemente vivida. Lo único que nos lleva a una reflexión al respecto es responder con una pregunta:

¿Existe aplicabilidad de ley del karma para estos salvajes y crueles reptiloides, o es que honestamente no existe esta ley universal?

¿Cómo podríamos actuar?
Ante tan abominable circunstancia se requiere abandonar cuanto antes la mátrix que nos mantiene atados a un mundo superficial y superfluo, y avanzar en el camino evolutivo que nos impide el acceso a la fuente original. Para los reptilianos somos sus esclavos.

Hay un sistema educativo que atenta contra la identidad y el desarrollo progresivo de los valores humanos de los hijos de Gaia; el hemisferio derecho para muchos humanos se marcha sin estrenar y para pocos se utiliza en un mínimo porcentaje de su magnitud.

Las drogas, el consumismo, la banca, los medicamentos, las vacunas, la música estridente y satánica, los medios audiovisuales, los alimentos y bebidas (ver: Enigmas de una próspera civilización) conforman el contenido de esa mátrix distractora que está agobiando nuestra personalidad y deteriorando nuestra dignidad humana.

La presencia de políticos corruptos y complacientes con la élite reptiliana que maltratan a los pueblos y fortalecen la pobreza, la violencia, la ignorancia y la involución, son los verdaderos patrocinadores de la desnaturalización de nuestro planeta.

¿Y dónde está ese D´s que permite tan aborrecedora manipulación?  La Fuente del Ains es indiferente a esta absurda posición por lo tanto es inútil esperarla. Ese verdadero D´s que tanto anhelamos se encuentra en cada uno de nosotros pero las invertidas creencias especialmente las religiosas y los miedos nos coartan la comprensión de nuestra verdadera posición cósmica. El dios que supuestamente mora en las iglesias y en los templos mercantilistas es un dios farsante que nos programa y se nutre de nuestros miedos, inseguridades y debilidades, apoderándose reiteradamente del contenido humano. Es la más aberrante mentira del averno humano.

Esos dioses fisiológicos auto-envestidos de “santidad” son seres menos evolucionados espiritualmente, ignorantes esbirros de la moral y verdugos de la ética universal, quienes como a hormigas nos proyectan y pisotean en el patio de nuestra propia casa.

Esos impostores fueron los mismos quienes desde el génesis de nuestra creación se opusieron a que fuéramos libres e inmortales, interviniendo el genoma humano en un planeta que nos proporcionaba en abundancia el maná de nuestra sabiduría.

Somos co-creadores de belleza y orden, y por lo tanto debemos entender que sí somos y que sí podemos. Necesitamos deducir que somos entidades divinas así nos encontremos en un fugaz juego inoportuno de aprendizaje.

Somos consecuencia holográfica de El Emanador con poder suficiente para exigirnos libertad evolutiva, y manifestar en el ajedrez de la vida nuestro verdadero potencial energético; mientras nos sintamos peones de la mátrix y alfiles incondicionales de nuestros “dioses” nunca encontraremos nuestra verdadera realeza.

Necesitamos estar alertas pero nunca duales. El concepto dualidad impuesto muy marcadamente en el ADN humano por la comedia trágica y embaucadora que nos han venido programando, está debilitando el código de la psiquis y reforzando la inseguridad humana. O somos o no somos. O actuamos o nos vencemos. O luchamos por nuestra libertad o perdemos nuestras almas. Esa es la consigna del comportamiento.

Es indispensable y prioritario recobrar nuestra auto-confianza para olvidarnos de los dogmas de fe y de las promesas. Así podremos  definitivamente convencernos que todo lo podemos lograr si realmente lo decretamos, y aplicamos el poder implacable de la convicción, libres de miedos e inseguridades.

Debemos cuanto antes alejarnos del patrón conductual que como rebaño de marionetas nos maneja y nos impone una unidad de pensamiento, al servicio de un supuesto dios que nos oprime para apoderarse de nuestras almas, y de nuestro bello hábitat planetario.

El ser humano tiene tanto potencial que uno solo de nosotros está en capacidad de cambiar el mundo. Somos verdaderos Dioses pero lamentablemente no lo sabemos y si lo llegáramos a saber no lo creemos, y si lo creemos no lo aplicamos, debido a una serie de negligentes dudas y malintencionadas creencias religiosas impartidas enfáticamente desde una degradante mátrix social.


Si al desencarnar nuestras almas evadieran el cruce del túnel, se reencontrarían de retorno con experiencias inolvidables del pasado como han  sido documentadas con personajes como Mozart, Tesla, el fraile italiano José de Cupertino, o los grandes genios, arquitectos de maravillosos inventos y desarrollos industriales necesarios para la evolución y el bienestar planetario.

Al desencarnar o “morir” aún  poseemos conciencia y es ahora cuando observando el túnel de luz blanca debemos recordar que es una trampa letal de involución. Entonces, necesitamos marchar decididamente en dirección contraria, donde encontrará otra vertiente de luz y repetir:

Debo regresar a la fuente divina. Regresaré a mi propia fuente en nombre del Kristo cósmico. Por mi poderosa voluntad regresaré a mi propia fuente y nadie lo podrá impedir”.

Cuando rompamos el ciclo aberrante de la rueda de sansara hemos alcanzado la verdadera liberación. Regresando a la fuente se recordará; las experiencias se activaran en nuestra memoria, y acabaremos con las mefíticas y aberrantes intenciones de los crueles dioses de la obscuridad.

Recordemos que todo en este mundo es abundante si realmente lo ordenamos y queremos tomar posesión de la abundancia. No se trata de apartarse del mundo, todo lo contrario. Este es nuestro mundo, nuestro hábitat y nuestra fuente sagrada de riqueza, solo que debemos romper con la envidia, el apego y la desigualdad.


Actuemos siempre libremente y con rectitud donde la moral sea nuestro horizonte y la gratitud el emblema de nuestro acervo fraternal. Rompamos con humildad esa enquistada mátrix que compromete nuestra verdadera identidad y hagamos de este mundo un verdadero universo de riqueza, respeto y responsabilidad.
  
De esta manera se nutren nuestras almas y muy seguramente regresaremos para llevar esta nave hacia una dimensión de la grandeza. No permitamos que continúen hurtando nuestras almas, ni que acaben con nuestras ilusiones, ni que usufructúen de nuestro planeta y por supuesto que No coarten nuestro proceso evolutivo.

QQHH: Por el karma no hay porqué preocuparse, ya que mucho de ese karma no nos pertenece. Lo que fue, ahora es historia. Solamente hace falta nunca repetir la faena ni sentirse culpables; por el contrario, es nuestro sagrado compromiso multiplicar infinitamente el servicio desinteresado sin patrocinar la miseria, luchar decididamente por la igualdad y enriquecer positivamente las acciones productivas.

Que todos seamos eternamente felices.

Felas du Richard



Caballeros Masones Élus Cohen del Universo, JEG
República de Colombia, julio del año 2017, a:.M:. 6017

sábado, 5 de agosto de 2017

Personalidad Matemática

A: L:.G:.D:.G:.A:.D:.U:.

Más allá de los números
Felas du Richard


Inducción matemática

La enigmática filosofía de los números es la más apasionante temática de carácter generalmente no académico. Por dicho motivo se desconoce el comportamiento del espacio en la esencia, la forma y el fondo sustancial de la manifestación. Probablemente sabemos para qué se usan los números pero ignoramos esencialmente cómo se estructuran. Debido a la generosidad del tema, que apasionó a filósofos griegos como a Pitágoras, contactaremos con aquellos modelos matemáticos incorporados en la concepción espacio-tiempo.

 
  
Los números son emanaciones mentales vitales; arquetipos  cósmicos implantados en la mente universal para generar orden, disciplina y belleza. Los signos matemáticos (+ - x :) son los íconos que forman propiedades (conmutativa, asociativa, distributiva y neutra) de manejo a los números. Los números no tienen propiedades, tienen personalidad, poder creativo,  aspecto organizativo y se interrelacionan con la analogía de las circunstancias del entorno.

Cuando la mente los ordena para alcanzar una meta se llama planificación, cuando los números se ordenan causalmente para alcanzar belleza se denomina en términos convencionales: suerte. Cuando las formas geométricas requieren aplicar belleza los números explican su validez e inmensidad.

Los números separados no suman ni  tampoco  restan, únicamente existen configurando el objetivo de la divinidad; y aunque el 4 equivale a 1+1+1+1 son los signos mentales los que manipulan volumen a partir de la acción repetitiva del  número uno (1) hasta llevarlo a infinito (∞). Es a partir de las matemáticas que el hombre se hace actor de la creación y artífice de la belleza.

Las formas corresponden a  una respuesta de la presencia matemática necesaria para identificar el fondo y disfrutar la esencia de la energía universal.  Sin embargo, cuando se suma mucho o se resta más allá de la capacidad almacenadora emocional humana aparecen estados de la personalidad atípicos asociados a patologías del comportamiento. Constantes emocionales como la ambición o la depresión son una respuesta acumulada de sumas o de restas, respectivamente. La ambición lleva a la corrupción y la depresión conduce al suicidio. La corrupción conlleva intrínsecamente a la descomposición celular y el suicidio a campos de antimateria.

Teóricamente existen 11 números base y una constante quántica relativa conocida como “Q”  de tal manera que uno más uno siempre será 1+1 (± Q), y suman 2 ± Q. Debido a este motivo quántico es que las buenas matemáticas no siempre  coinciden con el éxito. Los 11 números base son: 
0, 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, e

Realmente solo existen dos números: 0 y 1 el, gran misterio de la dualidad creativa o perfecta interacción entre la Nada y el Todo. Los números del 2 al 9 son realmente personalidades simbólicas, diseñadas para ganar espacio mental pues equivalen a presencia repetitiva del número 1, pero son poderosos comodines con capacidad transformadora a manera de iconos geométricos.

Cada número acumula la vibración de un nivel de frecuencia dentro  una dimensión determinada con excepción de “∞” que refleja efecto vibratorio mega-dimensional indefinido, y “0” que no significa “ausencia” sino totalidad no ponderable.

Aunque los números poseen un valor determinado en nuestro planeta de tercera dimensión, en otra dimensión pueden reflejar una  connotación quántica ponderal disímil, debido al cambio de frecuencia vibratoria y a la ley de la relatividad. Esto significa que aunque los números tiendan “lógicamente” a una similitud cósmica, sus respuestas en otra dimensión serán solo  quánticamente parecidas.

Los números base han sido por naturaleza intocables, nadie los ha cuestionado, son sencillamente números; Nacen desde que se forma la primera esfera de la idea de la vida. Los humanos dentro de los campos del “saber” han cuestionado hasta a D´s pero los números continúan siendo inmutables debido a que son arquetipos derivados de la formación de la materia, expresión tangible de la divinidad.

Primero aparece una voluntad inteligente, omnisapiente e indescriptible y de esta meta-intangible presencia se manifiesta la energía y  la materia. Su manifestación se explica a través de la geometría y las matemáticas que llegan hasta nosotros a través de nuestros padres provenientes del espacio exterior. Sin embargo, ¿qué pasaría si solo existieran seis (6) números base, u ocho (8), o 12 (€)? ¿Por qué solo los números convencionales de 0, 1, 2,..9 más infinito (∞ )? Algún día tendremos respuestas satisfactorias.

El ente humano como holograma de la divinidad está en capacidad de alcanzar sus objetivos incorporando a sus ideas, propósitos, proyectos o intensiones (Ω)  la identidad numérica (IN) respectiva y así convertirlos en un artífice de una inobjetable realidad creativa (RC).

IN x Ω= RC = Ω x IN

Para alcanzar este imponderable objetivo se necesita transitar íntegramente los cuatro sagrados senderos de la realización emanadora o alquimia realizadora, sin los cuales es imposible contactar algún tipo de esencia creadora; para hacer magia se requiere como requisito ser mago:

Rectitud, Humildad, Convicción e Imaginación.

La rectitud es el reflejo de la conciencia en el comportamiento diario, de tal manera que la acción sea proporcional a un pensamiento sano, altruista e inspirador donde reine la moral, la justicia, la dignidad, las buenas costumbres y la gratitud. “Nunca hagas a los demás lo que no quieras para ti y los tuyos”.

La humildad es la virtud de identificar sus limitaciones y controlar sus fortalezas eliminando decididamente la enceguecida soberbia. Entre más sepas: escucha más. Entre más tengas: calla más. Entre más puedas: observa más.

La convicción es la actitud divina, natural y positiva de nunca dudar ante las decisiones, proyectos y realizaciones.

La imaginación es el arte de acceder al subconsciente colectivo pensando en imágenes con proyección dinámica y creadora.

En este mundo más del 90% de la humanidad lamentablemente carece de estos cuatro senderos de poder, y mientras el ser carezca íntegramente de estas cuatro virtudes jamás alcanzará los beneficios del milagroso potencial a su fuente de realizaciones y su inútil intento lo llevará aceleradamente a la frustración y al fracaso.

La naturaleza no otorga méritos sin merecimientos. Por ello existe la ley del karma y el inexorable espiral evolutivo. El sueño y el despertar; el éxito y el fracaso. La magia no está en los números, está en el SER.

Identidad numérica
Número cero (0)

El número 0 es Energía que todo lo contiene. Indescriptible macro-molécula de luz que al parcialmente condensarse forma el UNO. Es un símbolo de extensión, sin principio ni fin, marco de referencia para indicar inmensidad más allá de la ponderación. Es el espacio de las realizaciones del subconsciente universal. Es la recóndita Flor de la Vida.

Podría significar conceptualmente la ausencia de algo pero esto es muy relativo ya que la ausencia de algo siempre incluye como complemento único la presencia del todo en un vacío siempre ocupado.  La nada, contiene al todo y mucho más; es la Presencia Hacedora o aspecto de la dualidad creativa.

Gráfico o condensación geométrica del número cero

El vacío absoluto no existe; la nada sin espacio ni tiempo es el origen divino de la existencia de un todo con espacio  y sin  tiempo, mínima sumatoria de todas las miríadas de la eternidad. Siempre que “falta” algo hay una inmensa contraparte oculta de un  todo que opera como una ecuación que no sabemos físicamente despejar pero que es mentalmente imaginable siempre y cuando estemos perfectamente seguros de su realización y presencia: “pedid y se os dará”.

El cero es el recipiente mental dentro de un conjunto de las grandes realizaciones, de tal manera que lo que se coloque mental o físicamente dentro de su gráfico de representación geométrica tenderá a realizarse. Es un verdadero “precipitador” de bienes materiales e inmateriales.

El cero hizo posible matemáticamente llevar las respuestas cuantificables hasta  la variable infinita. Sin la presencia del cero, la matemática convencional sería limitada, contrario a su sagrado designio de extensión hacia la plenitud infinita.

Desde el punto de vista pragmático existen dos ceros: un cero que colocado a la izquierda de otro número tiene connotaciones de interminables cifras no incluyentes y otro cero que colocado a la derecha tiende hacia interminables cifras positivas o de abundancia. Aunque el símbolo sea el mismo, la función coyuntural y filosófica es diferente.

La tendencia de estos dos extremos en la medida de su desplazamiento conduce a una característica divina de continuidad. La unión tangencial de los dos ceros forma una figura que se  simbolizada como ∞, es el número infinito.

En cualquier dirección que se mueva el espíritu, jamás contactará sus límites

Infinito es el doble cero a la derecha y a la izquierda de un punto cósmico. Infinito es el espacio donde se desarrolla el sueño supremo que multiplicado por cualquier número siempre estará en el umbral de la más remota distancia donde la mente suspende su recorrido. Equivale a traspasar el límite de un todo, sin remotamente alcanzar la NADA. En la antigua Grecia ya Demócrito se inspiraba en el “infinitus”  de átomos y del vacío que los contiene.


Utilizando este gráfico geométrico del número infinito puede enviarse un medicamento, un mensaje o información de un emisor (copia) hasta un transmisor (recibe), independiente de tiempo o distancia.

Número Uno (1)

Genio intangible mental de tesitura  dorada y  abundante personalidad  -armonizador de formas-  elegante, inspirador de ideas, activo, fuerte y  generoso, dispuesto a implantarse dentro de otros de tal manera que los demás números siempre lo tendrán incorporado como símbolo de pluralidad. Los siguientes números 2, 3, 4, etc., corresponden al UNO agregado tantas veces como la utilidad del mismo lo amerite:

Gráfico geométrico del número uno

P.E. (2 = 1 y 1), (3 = 1 y 1y 1), etc.

Cada presencia del número UNO en otros números genera su propia magia y fascinante misterio directamente proporcional a su propia identidad, contenido y esencia mental llevados al plano físico. Colocando física o mentalmente un objetivo en el centro de su representación geométrica genera poder y realización.

Número Dos (2)

Corresponde a la compatibilidad;  al número  uno reflejado en el espejo multiplicador de contenidos. El número 2 es el  misterioso espejo yin que duplica las formas. Es la puerta a otras dimensiones. Es la imagen del Vesica Piscis


Colocando mental o físicamente el vesica piscis a un espejo y el objetivo en centro (pez), se duplica dicho objetivo y así hasta la potencia n. Vesica piscis es un armonizador de soluciones.
Partícula dual en  la formación anímica de la vida (Vesica Piscis)

Número Tres (3)

Molécula engendrada del amor tierno, ingenuo y mágico de la  existencia flotando en el mar de la benevolencia. Trinidad perfecta (intelecto, razón, emoción) de los engendros numéricos  (eléctrica, magnética y atómica) de la materia:
3, 3+3, 3+3+3 = 3+ 6+ 9=18=1+8= 9

Simbología gráfica del número tres

Los números 3, 6, 9, son los números mágicos por excelencia por contener el elemento trino: 3x1, 3x2, 3x3
1 + 2 + 3         =  6
4 + 5 + 6 = 15 =  6
7 + 8 + 9 = 24 =  6
   ___  ___  ___    ___
           12 +15 +18= 45 = 18 = 9  
           3 + 6  +  9 =    18 = 9

Este símbolo del tres colocado sobre un punto de una geopatía anula su nocividad. Colocado sobre o debajo de un aparato electro-magnético que emita ondas alfa, beta, gama, X, verde eléctrico negativo o rojo eléctrico, elimina dichas energías malsanas. Colocado debajo de la cama produce protección y sueño reparador. Colocando en el centro un testigo elimina cualquier proceso espiritual negativo. Colocando en su centro alimentos o medicinas las hace más saludables, especialmente si han sido refrigeradas ya que su vitalidad se disminuye en un 50%, debido a la presencia del rayo verde eléctrico negativo presente en el frízer.

El 111 es la visión más genérica del tres que se manifiesta mental y físicamente en la tercera dimensión.

Número Cuatro (4)

Presencia femenina del Ordenamiento causal y Transmutación de las ideas. Modificador de los propósitos.

Imagen geométrica del número cuatro

Cuando se quiera revertir un pensamiento negativo debe operarse con el 4, colocando de inmediato al pensamiento inoportuno en el centro geométrico del número cuatro.

Este número es el punto donde convergen dos dualidades y se obtiene luz transmutadora. El verbo es poder creador expansivo a la quinta dimensión; la imaginación es poder contractivo desde la quinta dimensión.

Número Cinco (5)

La pirámide del universo que ilumina la conformación de las formas. Dinamismo presencial por interacción atómica en  5 submoléculas. Es la molécula enriquecedora de vida llamada agua.

Figuras geométricas correspondientes al número cinco

Colocado un objetivo (idea, medicamento, alimento, proyecto, personas) dentro de cualquiera de las figuras geométricas genera producción en armonía, conservación, energía y luz.

Número Seis (6)
Fotografía de una molécula de agua (Dr Emoto)

Imagen de la perfección intrínseca de las formas (número 9 invertido). En el fundamento de la vida Tres el fondo, Seis la forma y Nueve la esencia. La planificación y la continuidad de los buenos proyectos se encuentran inspirados en el número 6.

               Geometria del número seis            Imagen de un Crop Circle sobre campo de trigo

El seis es la forma de la molécula básica de las actitudes impregnadas en un ser vivo, p.e. agua. La configuración y continuidad de un proyecto debe estar inspirada en el número seis, ubicado física o mentalmente en el centro del potencializador.


Número Siete (7)

Imagen energética del mago, personificado en los 7 chakras que todo lo idealiza energéticamente. Es la eternidad  de la luz que potencializa  el conocimiento.

Gráfico geométrico del número siete

Colocando un proyecto en el centro geométrico conlleva múltiples asociaciones favorables perfectamente productivas.

Siete esferas de la geometría sagrada, la Fruta de la Vida

Número Ocho (8)

Energía omni-abarcante de los deseos realizables por correspondencia natural. Octaedro de la geometría sagrada, Reflejo material cósmico desde el infinito. Es el número de la “suerte” en Oriente.

Un objetivo  ubicado dentro de la representación geométrica tiende a su realización o la realización de algún otro objetivo figurado o que vibre en similar frecuencia, seguramente más productivo que el proyecto u objetivo original.

Representación geométrica del número ocho

Igualmente colocando en el centro una fotografía como testigo o un mensaje y como corrector un medicamento homeopático, cromoterápico o un mineral sobre el testigo o mensaje, la acción benéfica será una muy pronto una satisfactoria realidad.

Número Nueve (9)

El anciano genio de la generosidad con todos los demás números a los que apoya pero conservando siempre su identidad hasta el punto que la sumatoria del producto de 9 por cualquier número es igual a 9. Es el número mágico de máxima jerarquía hasta donde limita el UNO. 

666 = 999
6 6 6: 6+6+6= 18  1+8=9   6X6X6= 216  2+1+6=9
9 9 9: 9+9+9= 27  7+2=9   9X9X9= 729 7+2+9=18 = 1+8=9


1: 9= 0.111   2:9= 0.222  3:9= 0.333   4:9= 0.444  5:9= 0.555
6: 9= 0.666    7:9= 0.777   8:9= 0.888   9:9= 1.0    0:9= 0

Imagen geométrica del número nueve

Colocando mental o gráficamente  el 3 ó el 6  geométricos de un proyecto a la imagen geométrica del número 9, incentiva en proporción geométrica  su  éxito al potencializar el componente energético. Así mismo, colocado este gráfico en medidas de 9 x 9 de diámetro, o múltiplos de 9 en sitios de trabajo, en los cultivos. o lugares de meditación o de planificación,  incrementa muy favorablemente el ambiente productivo.

El interesante Phi

Phi, es otro apasionante ícono matemático de naturaleza colosal es aquel espectro involucrado en la belleza, en el equilibrio de las formas, en la correspondencia de los fenómenos macro y micro circundantes y en los siempre evidentes secretos mejor guardados de la naturaleza.

Es el Fi (Phi), cifra resultante al comparar una parte de con otra parte de sí mismo, después de dividir algo de una manera exacta y coincidente. Es la relación áurea, o el ratio divino, equivalente a 1.618 y su gemelo fi (phi) 0.618 pertenecientes los dos a una misma forma del ícono de oro.

1.6180339 es Phi el número sagrado generador por excelencia de armonía, belleza y expansión.

El matemático italiano Leonardo Fibonacci desarrolló la secuencia numérica que lleva su nombre, donde el resultado es la suma de los dos anteriores así:

1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55, 89,144, 233, 337, 610, 987, 1597, 2584, 4181, 6765, …

Al dividir cualquier número de la secuencia por el anterior produce un resultado aproximado a la relación áurea pero nunca exactamente igual debido a que la cifra corresponde a un número irracional. P.E. 34÷21= 1.615 cercano a la relación áurea  1.618


Si cada uno de los números de la serie de Fibonacci se eleva al cuadrado y luego se suman acumulándolos uno a uno, nuevamente la presencia ordenada de la serie comienza a aparecer de la siguiente manera:

Serie al cuadrado: 1, 1, 4, 9, 25, 64, 169, 441, 1156, 3025, 7921
1+1+4= 6                                                2X3
1+1+4+9= 15                                           3X5
1+1+4+9+25= 40                                      5X8
1+1+4+9+25+64= 104                               8X13
1+1+4+9+25+64+189= 273                       13X21
Etc…..

Todos los patrones de la naturaleza se basan en esta maravillosa  serie. La gran pirámide de Keops, conformada por 2,3 millones de piedras individuales con peso promedio individual de 70  toneladas c/u y 138 metros de altura, fue construida basada en el ícono de oro.

Así mismo, esta maravillosa cifra está  presente en las proporciones del cuerpo humano, las órbitas planetarias, los espirales de la Vía Láctea, los patrones de las semillas de los girasoles, las proporciones del ADN, y  de manera sorprendente en las frecuencias de los patrones que utiliza la naturaleza para llenar el espacio, llamadas fractales y simbolizadas como  ( ∆ ).

La Logia masónica de los Caballeros Masones Élus Cohen del Universo presenta en su logotipo masón, entre Escuadra y Compás, el majestuoso símbolo: 


reemplazando por tradicional convicción la convencional G de Geometría, Gnosis o God, amalgamando explícitamente sus doctrinas en la ciencia, el orden, el servicio, la magia kabalística, y el ejemplar comportamiento masón.

Caballeros Masones Élus Cohen del Universo

La famosa y muy utilizada letra π (3.14159265) -relación entre el perímetro de una circunferencia y su diámetro- es un apéndice resonante de la letra Pfi que debe revisarse por su valor real utilizado en la NASA de 3.14406055 y que la mayoría de matemáticos desconocen.

El físico matemático Benoit Mandelbrot, profesor de la Universidad de Yale, desarrolló un concepto a base de patrones de diferentes tamaños dentro de patrones, dentro de patrones, y así sucesivamente para identificar la estructura interior que identifica la conformación de la naturaleza; a este concepto lo denominó geometría fractal.

La naturaleza como parte etérica de la Emanación utiliza unos pocos patrones geométricos, energéticos, simples y autosimilares – fractales - los cuales concentra y repite ordenadamente para crear formas de todo lo que existe, desde un átomo y la vivencia humana hasta la concepción del cosmos. La geometría de los fractales va llenando el espacio en frecuencias o ciclos repetitivos identificables, determinados por el Phi de la proporción áurea.

Las frecuencias, número de observaciones o repeticiones de un tipo dado de sucesos, se podrían determinar en unidades tiempo. Sin embargo, son extensiones del espacio; el tiempo es una extensión del espacio. Los ciclos del tiempo son sencillamente espacios de repetición de fractales (∆).


La historia humana se desarrolla en fractales que se repiten, y se repiten y se repiten… que llevados al campo de la vivencia humana son parábolas del pasado que se repiten en forma de presente y se repetirán en forma de futuro, a lo que podríamos llamar ciclos del espacio que continuaran manifestándose en intervalos rítmicos hasta que pueda presentarse una mutación de patrones. Quien desconoce su pasado juega al póker de siempre con su porvenir.

El tiempo es algo más que una ilusión, es una realidad inexistente en una fugaz relatividad. El tiempo en esta dimensión es un concepto lúdico relativamente proporcional al evento mental. Carece de sentido contar “el tiempo” en la eternidad. Para qué temer si viajamos como estrellas por los senderos del espacio infinito con el permanente equipaje de la inmortalidad.

Como la proporción divina separa un fractal de otro en términos de frecuencia,  estamos en capacidad de predeterminar la fecha de un acontecimiento, conociendo la fecha origen del suceso (E). Basta multiplicar la fecha origen (E) por Phi; el resultado mostrará la nueva fecha del evento (E1) aunque en diferente sitio, las condiciones serán idénticas. 

Profundizando un poco más sobre este misterioso y   encantador ícono podemos sintetizar a la Manifestación Prima con la ecuación más sencilla y obvia de la grandeza: 

Phi (∑∆)∞ = Emanador o D ´ S.

(Fi multiplicado por la SUMATORIA de todos los fractales elevada a la potencia infinito)

Que todos seamos eternamente felices.

Felas du Richard


Caballeros Masones Élus Cohen del Universo
En la República de Colombia, Junio 24 del 2017, A:.M:. 6017